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Niño flagelado fue vejado hasta en chicherias por ebrios

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Opinión

Éxito Noticias, 8 de julio 2019.- Las heridas abiertas de Ismael empiezan a cerrar. Los pies y manos, del niño de nueve años masacrado brutalmente por su familia, se están deshinchando. Está sentado en una cama del centro Benigno Sánchez de Quillacollo. Es mediodía y con una mano sostiene un plato de hospital, con la otra agarra el hueso de un pollo asado del que parece estar dispuesto a aprovechar hasta el último.

El fiscal de Materia de Quillacollo, Constantino Coca, anunció ayer que tras leer el cuaderno de investigaciones y verificar vejámenes múltiples, decidió “ampliar las investigaciones contra todas aquellas personas que hubieran sido partícipes y cómplices para darles la sanción que corresponde. Llevaré a juicio a quien fuera responsable”.

Los rastros de los ultrajes que sufrió en su corta vida son evidentes. Hay cicatrices en todo su cuerpo y sus brazos y pies aún están conectados a equipos del hospital. Vivió tanto suplicio, que la lista de los agresores involucrados asombra. Sus padres alcohólicos y relacionados con el ilícito lo abandonaron; es más, existe la denuncia de que su padre lo abusó sexualmente. Su madre lo llevaba a chicherías y ahí también era vejado por ebrios. En casa de su tía sufrió agresiones físicas y psicológicas no solo de la hermana de su mamá, sino de sus primos. 

Sus ojos son pequeños, así como pequeño es su cuerpo para la edad que tiene. Es delgado. “Tiene desnutrición casi severa”, dijo el director del hospital, Carlos Calliconde. 

Su cabello es lacio y grueso. Su corte muestra que no intervinió un peluquero. Ismael no levanta la mirada ni siquiera para responder al saludo. Está ensimismado. Sus respuestas son muy breves. “El niño tiene trastornos psicológicos graves. En algunos momentos se lo ve triste, expresivo, pide comida. En otros, calla y no responde”. 

Historia
El caso de Ismael fue descubierto el 1 de julio, cuando escapó de la casa de su tía y primos. Salió rompiendo el masquin que su tía Liliana le puso en sus muñecas. El intento de zafarse le abrió heridas. Esa noche durmió en la calle y la Defensoría de la Niñez de Quillacollo lo halló y atendió al día siguiente. La Policía inició investigación por violencia familiar, la Fiscalía instruyó su internación para recibir atención médica y cambió el delito por intento de infanticidio, además envió a la imputada a la cárcel de San Sebastián.

Los resultados de las primeras investigaciones son alarmantes. El niño contó que fue violado y las autoridades ya no lo niegan, principalmente, pero esperan informe final del Instituto de Investigación Forense.

El fiscal de Materia de Quillacollo, Constantino Coca, reveló que los padres se dedicaban a robar y eran bebedores consuetudinarios. Tenían varios hijos. El papá estaba con detención en la cárcel de El Abra. “Entonces conoció el caso la Defensoría de la Niñez y certificó que la convivencia con los padres era imposible e insegura. Determinó un trámite adminitrativo para que vayan a una familia ampliada. Por eso Ismael llegó a la casa de su tía Liliana, en 2018”. 

Se conoce que los hermanitos de Ismael permanecen en albergues, pero la Fiscalía investiga. Al salir del penal, su padre habría abusado sexualmente, según refiere el menor.

El Fiscal consideró que tras que llegó a la casa de su tía, las autoridades no hicieron un adecuado seguimiento. “Ismael señaló que tenía que robar comida porque no le daban y como escarmiento, le pegaban. Para evitar esas palizas escapó y empezó a robar celulares y venderlos para costear su alimentación. Hurtaba lo que hallaba”.

Agregó que no hay un espacio en cuerpo que no tenga lesión. “Está lleno de cicatrices y heridas”. Tiene 12 días de impedimento y permanecerá por lo menos 10 en el hospital. Luego se definirá si irá a un hogar.

Coca dijo que el niño declaró que “le agarraban de la cabeza y metían a un tacho para intentar ahogarlo. Mojaban su dedo e introducían a un interruptor de corriente. Le hacían comer panes duros remojados en agua con sal. Incluso quemaron con soplete”. 

Al ingresar al hospital estaba asustado. “Pero poco a poco se recupera. Recibe cariño del personal”.

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