miércoles. 14.04.2021 |
miércoles. 14.04.2021

En Valle Alto bajó el consumo, la producción y la recaudación de la chicha

459305
Foto: Internet

Éxito Noticias, 27 de mayo 2019.- La producción y el consumo de la chicha redujeron en los últimos años en el valle alto de Cochabamba. Algo similar sucedió con las recaudaciones. Atrás quedaron los años en que la producción del “néctar del valle” generaba grandes ingresos para los municipios productores.

En sólo 10 años, la Alcaldía de Punata redujo sus ingresos en más de 40 por ciento por el cobro de impuestos a los elaboradores. Los municipios de Cliza y Tarata registran similares pérdidas.

Los funcionarios municipales y los productores aseguraron que la producción y el consumo de esta bebida cayeron por la satanización de la chicha, porque la califican de mala calidad, por las constantes clausuras y por la preferencia de otras bebidas como la cerveza y los tragos importados que “están de moda”.

“Los jóvenes y adultos no consumen chicha, quieren bebidas de moda como el fernet (industria argentina), ron y otras bebidas que son importadas”, dijo director de Cultura de Punata, Eduardo García.

Según datos históricos, esta bebida milenaria de los incas era destinada a ceremonias o rituales importantes y era consumida sólo por la elite del imperio; pero en la actualidad ha sido relegada casi exclusivamente para el consumo de los adultos mayores.

A la caída en las ventas de la chicha se suma su difícil proceso de producción, porque demanda al menos dos semanas. Este factor motivó a que dejaran de elaborarla paulatinamente, según los productores.

Los municipios de Punata, Cliza y Tolata eran los principales proveedores que abastecían al mercado de la ciudad de Cochabamba. De allí la transportaban a La Paz, Oruro, Potosí y Santa Cruz.

Mientras el consumo y la elaboración de la chicha disminuyen en el departamento, la importación de bebidas alcohólicas se incrementó en 814 por ciento en 2018, en comparación a 2005, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior.

El fundador del Museo de la Chicha en Tarata, Dennis Salazar, explicó que la caída en el consumo de la chicha también incide la diversificación del consumo y la variedad de bebidas.

“También va ligado a que se asocia la chicha con la pobreza, que sólo es para las personas del pueblo. En cambio, para la gente de la ciudad que viene a pasear por los pueblos es un gustito que se vienen a dar”, dijo Salazar.

Explicó que anteriormente las fiestas estaban repletas de chicha, pero ahora “es una competencia por quién compra más alcohol en botella”.

“Pareciera que la chicha es desplazada tanto por el consumidor como el productor. No existe tecnificación en su proceso de elaboración ni envasado, lo cual complica su transporte y repercute en su venta, que sigue siendo directa y muchas veces sin el cuidado adecuado”, explicó.

Las recaudaciones

De acuerdo con datos de Recaudaciones del municipio de Clina, esa región dejó de percibir 6 mil bolivianos mensuales por el impuesto a la chicha porque los productores se niegan a pagar.

Argumentan que esta bebida ya no genera ganancias como antes.

Esta obligación tributaria reduce cada año. En 2012, los ingresos superaba los 12 mil bolivianos por mes, pero en 2018 sólo fue de 7.500 bolivianos.

Este fenómeno se debe al cierre de chicherías motivado por el bajo consumo.

La directora de Cultura de Cliza, Gladys Escobar, afirmó en 2015 había 20 productores que enviaban cada semana 20 barriles (300 litros cada uno) de la bebida a La Paz, Oruro y Potosí; pero actualmente sólo dos se dedican a esa actividad.

“Ya no hay demanda, la gente prefiere cerveza u otras bebidas”, aseguró Escobar.

Tarata recibe un ingreso anual de entre 86 mil a 90 mil bolivianos por concepto de impuestos. Cada año la recaudación baja 10 por ciento, aproximadamente.

Este municipio produce sólo para el consumo local.

Cobran 10 centavos de bolivianos por cada litro de chicha que se elabora, informó la directora de Recaudaciones de la Alcaldía de Tarata, Giovanna García.

En Punata sucede algo similar. En 2009, el municipio percibió 130.906 bolivianos por la chicha, en 2018 sólo recaudo 78.860 bolivianos. De 2015 a 2016, la “Perla del Valle” percibió menos 10.877 bolivianos, informó el director de Ingresos de la Alcaldía, Eduardo García.

Hace 20 años, en Punata había más de 130 productores de chicha; ahora sólo hay cerca de 50, detalló el director de Cultura , Gustavo Guzmán.

El impuesto a chicha fue creado por ley de 8 de noviembre de 1945. Con esos ingresos se construyó la obra gruesa del estadio Félix Capriles y los municipios productores crecieron económicamente construyendo “obras como adoquinados”.

“Antes, las fiestas estaban repletas de chicha, pero ahora es una competencia por quién compra más alcohol en botella”

 

En Valle Alto bajó el consumo, la producción y la recaudación de la...
Comentarios