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Delfín adopta a una cría de ballena huérfana

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Éxito Noticias 13 de agosto 2019.- No es la historia de una película, es un caso real; un delfín adoptó a una ballena en las aguas del atolón de Rangiroa, en la Polinesia Francesa.

Esto ha causado asombro porque es la primera vez que se conoce que una hembra delfín adopta a la cría huérfana de otra especie, sin hacer distinción alguna entre su recién nacido biológico y el adoptado, por lo que el caso ha sido estudiado y documentado en la revista Ethology.

Lo más curioso de este caso es que el delfín nariz de botella inusual (Tursiops truncatus) normalmente da a luz una cría y la cuida y atiende durante seis años, por lo que al adoptar a la ballena cabeza de melón (Peponocephala electra) se da otra perspectiva de todo lo que pueden hacer dichos mamíferos.

«Una hembra que, además de su propia cría, cuida a un bebé de una especie diferente, es algo muy sorprendente», dice la investigadora principal Pamela Carzon, que trabaja en el Groupe d’Étude des Mammifères Marins (GEMM ) en Tiputa, Polinesia Francesa.

Los investigadores aseguran que se han dado casos de hembras delfín nariz de botella que a veces “secuestran” crías de otras especies, cuando no han podido criar a las suyas, pero suelen abandonarlas poco después.

Pero, en este caso del atolón de Rangiroa, el estudio revela que al tener su propia cría, la hembra no pudo “secuestrar” a la ballena, y también señalan que es poco probable que esta ballena sea un híbrido de delfines y ballenas.

«La segunda cría (ballena) ha sido registrado como macho; con un perfil delgado, cabeza redondeada y rostrum romo, aletas pectorales puntiagudas, pigmentación oscura y patrones blanquecinos entre la garganta y el área urogenital; por lo que todas estas características morfológicas son de una ballena cabeza de melón», señalan los autores.

Pamela Carzon y el equipo de investigadores grabaron y fotografiaron a la familia de delfines de dos especies, y se dieron cuenta de que siempre nadaban los tres juntos (la mamá, la cría biológica y la ballena).

Incluso, notaron que la ballena se alimentaba de la madre adoptiva y nadaba en una posición infantil típica debajo de ella.

Sin embargo, en ocasiones la cría biológica empujaba a su “hermana” adoptiva lejos del abdomen de su madre, por lo que la ballena tuvo que integrarse al grupo de los demás delfines.

Esto ayudó a que «la ballena cabeza de melón se comportara exactamente de la misma manera que los delfines nariz de botella».

Es decir, se “juntaba” con otros jóvenes delfines y disfrutaba de surfear y saltar las olas como los demás.

Delfín adopta a una cría de ballena huérfana
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